Amanda Cass

Golpes en la Pared

Amanda Cass

El estruendo de aquel golpe fue tan ordinario como el del plato de cerámica que estaba a punto de quebrarse sobre el lívido suelo. ¡Bum! ¡Bum! ¡Bum! El primero que se desintegró sobre la pared parecía ser el más viejo de todos, pero luego vino el otro objeto casi irreconocible en la oscuridad de aquella casa. Pero ¿de qué se trataba aquel ruido? O mejor dicho ¿qué eran aquellas cosas que se desmoronaban frente a la pared verdosa? Emilie lo sabía perfectamente, quien se encontraba en la habitación encerrada. Su rostro comenzaba a tomar el color de aquel piso por el que la cerámica ya se había desplomado, su corazón comenzó a seguir el ritmo aprisa de aquel ruido.

¡Bum! Fue el último estruendo, se había detenido… Emilie volvió la mirada a la perilla de la puerta, y supo que sus manos deseaban rodearla para averiguar qué eran los objetos destruidos en contra de aquel muro. Aferró con fuerza el borde de la cama donde estaba sentada, esperando que su corazón le obligara a desfallecer en ese momento.

El sujeto tras la puerta, se encontraba a la espera de ver aquella mirada de pavor de Emilie. Por desgracia los pies de ésta le obligaron a caminar, y sus manos a abrir la puerta encontrándose con su mayor temor hecho pedazos en el suelo. Bajó la mirada en intentó contener aquello que Daniel quería que emergiera desde hace mucho.

Emilie se acercó en contra de su miedo hacia la verdad, dándole vuelta a la perilla; sostuvo el aliento y al abrir la puerta supo que su secreto estaba expuesto bajo aquella pared, pero decidió no volver a verla, porque sabía que su juez se encontraba escondido en la oscuridad.

—Fue bastante trabajo arrastrar ese saco viejo de huesos que tanto ocultabas… —se escuchó entre las penumbras aquella voz del buen juez.

Emilie no respondió nada, solo se limitó a observar las marcas polvorientas de la pared, donde se habían desquebrajado los antiguos restos humanos. En el piso yacían solo fragmentos de un algo que en un tiempo fue vida…

—Una vida, Emilie, una vida… ¿qué? ¿pretendías esconderlo así de fácil? Sí lo sé, ese tipo al que mataste… era, era un… ¿cómo se dice? Una rata, eso, una rata. Pero por ese Dios en el que crees, ¿no crees que te vendría bien un poco de sinceridad y aceptar lo que eres? Vamos dilo, sino lo dices, me temo que tendré que llamar al simpático Rob— expresó aquel ser que aún seguía oculto, deseoso de provocar lo que tanto añoraba: miedo.

—Daniel. Vete, solo déjame en paz…—susurró Emilie con sus labios temblorosos.

—No cuesta nada. Vamos, dilo eres una psi… no me obligues a llamar a tu amigo, él te lo podrá recordar con sus ojos lechosos—sonrió para él mismo.

—¿Qué ganas con esto? Vete, deja de seguirme… yo no soy eso.
Emilie se quedó ahí parada en la espera de que su mente le demostrara que aquella situación no era más que otra de su artimaña, pero por desgracia resultaba ser lo suficientemente vivida como para ser una fantasía o alucinación.
A su nariz corrió el olor a putrefacción, y llegó para quedarse junto al hombre que se encontraba retándole.

El silencio decidió quedarse tras las últimas palabras de Daniel, Emilie confió en que su creencia de estar sufriendo de nuevo una alucinación fuese cierta, pero el ruido de un objeto rodando por el piso le llevó a recordarse a sí misma lo que era y lo que su buen juez, Daniel quería que repitiera…
Era Rob, o al menos parte de él. Su cabeza, con esa mirada estrujadora, intimidante que aun muerta le provocaba un estremecedor escalofrío.

—Psicópata… Asesina, como lo quieras llamar. Nunca podrás esconder tu verdad, Emilie.

Rob y otros se habían resignado a compartir el silencio que Emilie les había obligado poseer. Y ese 31 de octubre, Daniel se encargó de hacer caer la máscara que tanto tiempo Emilie había usado para olvidarse a sí misma.

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12 thoughts on “Golpes en la Pared

  1. Hola!

    Me gustó tu relato, aunque te confieso que en algunas cosas me perdí, como acá:

    “Por desgracia los pies le obligaron a caminar, y sus manos a abrir la puerta encontrándose con su mayor temor hecho pedazos en el suelo. Bajó la mirada en intentó contener aquello que Daniel quería que emergiera desde hace mucho.
    Emilie se acercó en contra de su miedo hacia la verdad, dándole vuelta a la perilla; sostuvo el aliento y al abrir la puerta supo que su secreto estaba expuesto bajo aquella pared, pero decidió no volver a verla, porque sabía que su juez se encontraba escondido en la oscuridad.”

    Primero dices que va y abre la puerta contra su voluntad y luego se acerca a la puerta y la abre…
    Tienes algunas frases mal armadas, como esta “Emilie lo sabía perfectamente, quien se encontraba en la habitación encerrada”, que quedaría mejor “Emille, quien se encontraba encerrada en la habitación, lo sabía perfectamente”; otras sobre cargadas, como “El sujeto tras la puerta se encontraba dispuesto a la espera de ver aquella puerta abierta y disfrutar de la mirada de pavor de Emilie”.
    Por último, “desboronaban” y “estrujadora” son palabras que no existen. Supongo que con la primera has querido decir “desbordaban” o “desmoronaban” y con la segunda “mirada opresiva”.

    Saludos!

  2. Abi: Bastante aterrador tu relato. Siempre he creído que al escribir se debe buscar que el argumento sea diferente y tu lo lograste.
    Debo decirte que podría sustituirse la palabra por “estrujante”. Y donde dices : “ser lo suficiente vivida”, creo que debía ser “vívida”, con acento, pues sin acento dices que ha vivido mucho y con acento dices que parece muy real.
    Me gustó: Doña Ku

  3. Muy bueno tu relato.
    yo interpreté que Daniel era como un pepe grillo del terror, que de verdad no existía, y esa idea de la psicópata con ángel malo me gustó mucho.
    Cariños
    Catapzia

  4. Hola!
    La idea es muy buena y si lo pules como ya te aconsejaron quedará un relato espectacular. Un consejo: si lo lees en voz alta es más fácil encontrar las partes que no son coherentes, así como las palabras que no te suenan o suenan mal. Siempre es bueno escribir con el enlace de la RAE abierto, es la mejor ayuda cuando tienes dudas acerca de una palabra.

    Saludos!!

  5. Me ha gustado mucho la idea; ya he comentado en los cuentos de otros adictos que prefiero el horror humano al sobrenatural y la locura va en la primera categoría 🙂

    A mí también me costó un poco leer el texto; tal vez puedo sugerir un par de trucos: Podría ser más fácil usar punto y seguido en ciertos pasajes en lugar de punto y coma. La otra cosa es tratar de evitar justificar las acciones de un personaje usando “porque” (cuestión de elegancia, esto lo aprendí en un taller de narrativa una vez). Por ejemplo:

    “Emilie se acercó en contra de su miedo hacia la verdad, dándole vuelta a la perilla. Sostuvo el aliento y al abrir la puerta supo que su secreto estaba expuesto bajo aquella pared, pero decidió no volver a verla. Sabía que su juez se encontraba escondido en la oscuridad.”

    Un abrazo, la locura de Emille ha sido disfrutable. Las imágenes están muy a lo Tim Burton 🙂

  6. ¡Hola!
    Fuera de lo que te han señalado, debo decir que tu idea me gusta mucho y tu relato me entretuvo aunque lo senti un tanto incompleto, a lo mejor solo son ideas mías.
    Igualmente me da mucho gusto que hayas decidido participar, estare atenta a tus próximas aportaciones.
    ¡Un saludo!

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